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Publicado por: Eric Cobos Sanchez | coronavirus | COVID-19 | crisis en negocios | liderazgo | liderazgo empresarial | lideres de negocios | negocios digitales

Liderazgo en tiempos de crisis: Cómo reaccionar en momentos de incertidumbre

El COVID-19 está poniendo a prueba a los líderes de todos los sectores. La realidad plantea tiempos inciertos para la fluidez económica de las empresas, o al menos para aquellas que no son grandes tecnológicas como Amazon, Microsoft o Netflix, que a diferencia de otras compañías, han logrado duplicar sus ganancias durante la pandemia.

Para muchos ejecutivos, la pandemia de coronavirus es una crisis como ninguna otra en los últimos tiempos. Por eso, en este artículo explicamos cinco buenas prácticas de liderazgo en los negocios para saber actuar de manera efectiva ante la crisis actual que ha causado gran impacto en la economía global y cualquier otra que pueda venir en el futuro.

Asumir responsabilidad: Reconocer y aceptar

Enfrentar la pandemia de COVID-19 demanda audacia de parte de los líderes que están detrás de las grandes decisiones de las que depende el futuro y estabilidad de la compañía y sus empleados.

Los momentos imprevisibles producen incertidumbre, de donde nace la crisis. Prever la escala masiva que ha tenido el brote en tiempos acelerados se hace difícil y esto genera eventos inesperados que causan desorientación, disturbio emocional y pérdida de control: Los antónimos del liderazgo. Hacer frente a aguas agitadas requiere de un liderazgo fuerte, que para que sea escuchado y respetado, debe ser capaz de motivar a quienes dependen de él y pueda llevar a cabo su misión.

Identificar que se está frente a una crisis es necesario para aceptar lo que está fuera del control o al alcance de los líderes. Solo cuando se acepta tal situación, es posible plantear una respuesta que sirva como manera de ataque. Actuar ante la negación o subestimación del problema principal sería un gran error que podría costarle a la empresa miles de euros en pérdidas.

Aprender a reconocer este tipo de situaciones es clave para detectar el momento en que se deben activar las alarmas. Una crisis va precedida de incertidumbre, falta de información y esto hace que las decisiones sean tomadas desde el desconocimiento, muchas veces de forma improvisada.

En muchos casos, ha impactado en la políticas de las empresas en la implicación de medidas de teletrabajo o trabajo remoto, que más allá de hacer uso de herramientas digitales, el trabajo a distancia requiere la transformación del mindset de las partes involucradas que deben adecuarse a una nueva rutina de trabajo, pero sobre todo, adaptarse a un nuevo método que optimice la productividad de los equipos a distancia. Una medida, que no solo es adecuada para el presente que se vive, también puede ser oportuna para el futuro de los negocios y su evolución.

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Visión: Planificación ante la crisis

El liderazgo se caracteriza por la visión. Aunque en tiempos de crisis, la incertidumbre es lo único de lo que se tiene certeza, mantener la visión de la idea del futuro hacia el que se dirige la empresa es esencial. Lo que viene después es el desglose del proceso para alcanzarlo con éxito.

La actitud que debe tener un líder frente a un momento de crisis es determinante para contagiar de energía al resto de la compañía. La cabecilla de un equipo que se mira indeciso, transmite preocupación o angustia, no genera tranquilidad a las personas que forman parte de la empresa, esto hace que disminuya su productividad en el trabajo interno y aumente la probabilidad de distracciones, rumores y nerviosismo.

Prevenir esta situación, no solo es saludable para los propios empleados, también le ahorra futuros dolores de cabeza a quienes llevan la batuta de los negocios. En estos momentos es importante transferir claridad en los proyectos y sobre todo, comunicar de forma constante la visión a futuro de la empresa a los participantes. Los objetivos deben estar claros, concretos y ser totalmente alcanzables aún cuando las situaciones sean precarias.

Incluso los mejores líderes de negocios han llegado a plantearse la misma pregunta al cuestionarse sobre la imposibilidad actual para concretar lo inmediato, presentar dificultades presupuestarias, al ser impactados por la incertidumbre económica: ¿Tiene sentido mantener proyectos ante la situación tan complicada en la que una compañía puede estar inmersa? La respuesta es un rotundo sí.

Lo que una empresa necesita para garantizar un futuro, es prepararse para el impacto y prevenir daños. Un líder con una visión realista que sea capaz de transferir su sueño a las partes de su equipo. Las ilusiones impulsan los intereses de las personas y esta emoción es necesaria para poder apostar hacia el futuro.

El buen liderazgo está comprometido y convencido de la validez de las acciones que realiza, de la factibilidad de alcanzar los objetivos coherentes y razonables. Son metas que están por encima de las comunes, pero no dejan de ser alcanzables.

Evaluar antes de actuar

Esperar a que surjan todos los acontecimientos limitantes para tomar decisiones en una crisis es un error común que suelen cometer los líderes de las empresas. Confiar en que se aclaren los acontecimientos, desaparezcan las incógnitas y se revelen las sorpresas puede durar más tiempo de lo estimado y esto implica alta sumas de dinero que pudo haber sido invertido o ahorrado con anterioridad. Sin embargo, dejar toda la responsabilidad a la intuición es arriesgado.

Para combatir la incertidumbre en los negocios, los líderes pueden acudir a la información constante. Regular ciertas medidas y analizar la manera en que se desarrolla la crisis, según la adecuación gradual que permite evaluar la forma en que responden ciertas acciones tras el análisis en contraste con los datos en tiempo real.

Plantear varios escenarios antes de tomar una decisión final es clave. Tener varios puntos de vista y reformular las propuestas de forma constante le permite a los directivos evaluar las posibles consecuencias que podría tener cada planteamiento por las distintas acciones. Desglosar tres planes de acción diferentes que permitan el análisis general de la situación es una táctica muy valiosa. Esto le permite a las empresas detectar cuáles pueden ser las decisiones más acertadas, las que le convienen al futuro de la empresa, o las que requieren algún tipo de sacrificio pero tendrá sus frutos en el mañana.

La impulsividad es la principal enemiga del análisis. Reaccionar de forma improvisada genera ansiedad en el ambiente y es la evidencia de la falta de la meditación o reflexión profunda que amerita la situación desde varios puntos de vista. Aplicar el ciclo en funcionamiento constante y detenerse el tiempo que sea necesario en cada una de las etapas permite que funcione como un método que le proporciona calma y seguridad a los líderes encargados en momentos de desaliento.

Comunicación constante: Transparencia

En momentos donde surgen muchas preguntas y pocas respuestas por falta de información se demanda la actualización constante de los líderes para poder entender el alcance que tiene el problema y el impacto que puede causar.

La comunicación es el pilar de cualquier gestión empresarial. Por eso, el liderazgo debe empezar por ser honesto y estar abierto a quienes tengan dudas para fortalecer la credibilidad. El error que cometen muchos directivos es que optan por una postura optimista y de tranquilidad cuando los climas son turbios, esto por el contrario, genera rechazo entre las personas.

Las empresas tienen que mantener la comunicación organizada dentro de los equipos y de alguna forma, proporcionar la esperanza para el futuro. Para esto, algunas recomendaciones de nuestros expertos se centran en:

1. Reunirse consecutivamente con el grupo ejecutivo para analizar de cerca la situación y el desenvolvimiento que está teniendo el caso en tiempo real

2. Proporcionar actualizaciones periódicas a los principales grupos de interés

3. Ser claro en la comunicación. Los mensajes largos por correo electrónico y complejos no serán atendidos con la atención que amerita

4. Ser lo más transparente posible. Las figuras de autoridad tienen la responsabilidad de exponer la situación desde el punto de vista desde donde son expertos y buscar la información restante, necesaria para complementar el vacío. Es importante ser sincero en lo que se sabe, justificar lo que se desconoce y explicar de qué forma se está movilizando para buscar más información.

Los líderes son los embajadores de las pequeñas comunidades que habitan en las oficinas. Si ellos no están debidamente informados, no visualizan el impacto de lo que está pasando, se vuelve más difícil contener el pánico interno. Tampoco se trata de decir lo que otros quieren escuchar, esto va de ser realistas, resolver dudas e inquietudes de las personas, sin dejar de proporcionar esperanzas.

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Empatía: Humanización ante todo

La expansión del COVID-19, que se ha profundizado en marzo 2020, ha desatado una ansiedad que ha ido escalando a un tiempo veloz. Como seres humanos, lo primero es recurrir a la supervivencia y pensar en las necesidades básicas. Es común que pensamientos de temor inunden la mente de las personas y empiecen a preocuparse por la salud de sus familiares y la propia. Con la llegada de las medidas de los gobiernos que han limitado la movilización aérea y luego la urbana, así como el establecimiento de la cuarentena, el cierre de las escuelas y la implementación del trabajo remoto dentro de las empresas para hacer frente a la pandemia la preocupación generalizada era inevitable.

Todas estas medidas han hecho crecer el nivel de ansiedad, incertidumbre y estrés dentro de los trabajadores que tienen deberes operativos, físicos o de producción, incluso padres que ahora deben equilibrar el trabajo remoto con la presión de cuidar a sus hijos en casa mientras realizan sus tareas regulares.

Este tipo de cambios afectan de maneras diferentes a las personas y su desempeño laboral. Salvaguardar la seguridad del personal y cooperar para su estabilidad emocional es una gran responsabilidad con la que deben lidiar los principales líderes hoy en día. Alentar a los colegas a expresar sus preocupaciones puede hacer disminuir el nivel de ansiedad y ayudar con la proactividad.

Para esto, la empatía tiene un efecto poderoso entre los equipos. Ofrecer una conexión positiva hará que las personas se sienten reconocidas y entendidas por ello. El liderazgo en tiempos de crisis tiene tacto. Ser humano y solidario es un aporte valorado en momentos delicados como los que se viven en la actualidad que puede hacer una diferencia clave en la vida de las personas.

No se trata de aprovechar oportunidades, sino de estar dispuestos a colaborar de forma desinteresada en la búsqueda del equilibrio entre lo que está dentro de las posibilidades de un directivo para contrarrestar la tragedia universal.


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