19

Feb

Publicado por: Alex Monné | diseño y usabilidad | experiencia de usuario | productos digitales | UX/UI

La implicación del diseño en el desempeño del producto digital

En un mundo donde el bombardeo de marca que reciben los usuarios a través de miles de inputs diarios de información, hace que cada vez sea más complicado conseguir la atención de quien mira la pantalla, hace que el diseño sea el que intervenga como elemento inherente para actuar como diferenciador de marca ante tantos mensajes, claims, anuncios y ofertas que se traducen en dosis de publicidad diaria.

Aunque la saturación ante tanta información es casi palpable, son buenos tiempos para el diseño; sobre todo para aquel diseño del que se sirven los grandes estudios y marcas reconocidas que han logrado marcar tendencias gracias a él.

La evolución del diseño

Como diseñador gráfico he visto y analizado gran cantidad de trabajos como buenos y malos. El diseño es una de esas cosas que pueden ser agradables cuando están bien ejecutadas, pero absolutamente irritantes cuando están mal hechas.

Es evidente que estamos en un proceso de cambio constante en el que no todos valoran conscientemente la importancia del diseño gráfico a la hora de atraer y comunicar visualmente, siendo este el primer input directo que nos llega sobre un producto, servicio o compañía.

¿Te suena la frase: “la primera impresión es lo que cuenta”? A mi entender, en esta disciplina artística le va como anillo al dedo.

Sabemos que el diseño gráfico no es una invención de tiempos modernos y su evolución se refleja, más que por su utilidad, en las técnicas a nivel compositivo, estilo y tendencias.

Desde la edad media, hasta entonces, el diseño ha modificado los procesos de comunicación a lo largo de la historia y ha llegado al punto en que las marcas o productos tienen la necesidad de diferenciarse a partir de la primera impresión. Es aquí donde reside el verdadero potencial del diseño gráfico. Será el primer impacto de percepción lo que, el complicado procesador consciente y subconscientemente de tu usuario, grabará a fuego sobre tu producto.

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Diseñando productos digitales de éxito

Entonces… ¿con la primera impresión es suficiente?

En un producto digital no es lo único. Evidentemente a este punto intervienen otros factores y será solo con la suma de todos ellos que el producto digital estará destinado al éxito. A este punto, la disciplina tiene el rol principal en el juego.

Casi todo producto digital requerirá de interacción por parte del usuario para seguir escalando con la información que la empresa o producto proporciona para llegar a la cima: el objetivo.

Si volvemos a recuperar la cita de “la primera impresión es la que cuenta”, ésta no servirá de mucho en un producto digital si la implementación técnica — desarrollo, usabilidad, microinteracciones o incluso su mensaje — es incorrecta. Podría llevarte casi directamente al fracaso con tus usuarios, complicando más el intento de recuperar su confianza por una segunda vez. Con esto quiero decir que sí, la primera impresión es lo que cuenta, correcto… pero siempre y cuando se incluyan todas las disciplinas que repercuten al producto digital.

Muchos pueden pensar que en la era digital y tecnológica actual, el diseño es la “cara bonita” y la previa de todo lo que viene después: funcionalidad, usabilidad, programación correcta y sin fallos, de calidad, mensajes claros y directos; todo con el objetivo de que aporte algo positivo para el usuario. Pero, ¿Cómo se define el valor comercial del diseño?

La consultora internacional McKinsey pasó cinco años realizando una investigación relacionada a las acciones de diseño ejecutivo de empresas y su relación con el valor. Al rastrear 300 empresas que cotizan en la bolsa en varios países e industrias y combinar estos datos con un análisis avanzado, determinaron las acciones de diseño que dan forma al desempeño financiero de un producto. Estos son algunos de los datos relevantes recogidos por la McKinsey:

Liderazgo analítico

El liderazgo inteligente será el único capaz de hacer un buen diseño de producto y para llegar a esto no puede quedar de lado la medición, el rendimiento, los ingresos y costos del diseño. De este modo, evitarás decisiones intuitivas que puedan perjudicar al producto, y te basarás en evidencias concretas.

Según la encuesta revelada por McKinsey, la mayoría de las empresas no miden su diseño con el mismo rigor que el tiempo o costo. Estos datos pueden aportar importantes métricas para recopilar comentarios de los usuarios, evaluaciones de usabilidad o índices de satisfacción que serán útiles para mejorar el producto.

Talento multifuncional

Al crear un producto digital, lo que más influye en el resultado es el equipo. Por supuesto, la creatividad tiene un rol esencial dentro de este punto; es por eso que más allá de ofrecerle un bono a tu empleado, trates de proporcionarle libertad al momento de crear.

Involúcrale en proyectos que realmente le apasionen, ofrécele oportunidades de crecimiento; por ejemplo, hablar en público u otros beneficios que sean significativos. No olvides darle lo necesario para el buen desempeño de su trabajo. Escatimar en herramientas no es una opción, todo lo contrario, impulsa su productividad a través de estas.

Iteración continua

La irrupción del mundo digital nos ha enseñado que no hay constantes, ni certezas, que los diseños han de evolucionar al tiempo que lo hacen las necesidades de los usuarios finales. Esto significará una mejora para el flujo de trabajo y determinará la optimización del producto final a través de la prueba, refinación y repetición.

Por ejemplo, con Apple Watch vimos cómo el producto nació como un reloj inteligente y se reinventó a través de los usuarios quienes optaron darle un uso Health Device como primera opción.

Experiencia de usuario

La clave está en diseñar para el usuario y no a partir de una “especificación” o solicitud. Un diseño utilizable, que funcione, le aportará valor al usuario. ¿Sino para qué usarlo?

Si no aportas nada positivo, tu destino será el olvido. La usabilidad debe tener espíritu propio, si el diseño cojea, no conseguirás ese “gancho” especial que necesitas. El desarrollo y/o la usabilidad debe ser fluida y sin bloqueos que frustren a tu usuario. Recuerda: más que vender un producto, debes cuidar y velar por una experiencia satisfactoria para tu usuario.

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Todas las anteriores

Será la correcta simbiosis de todas estas destrezas la que te llevará al éxito del producto. Entonces, ¿Qué hay que hacer para encontrar este correcto sincretismo?

Te daré múltiples, pero sencillas y lógicas respuestas: Mide y analiza el mercado, tu público objetivo, estudia su comportamiento y haz hincapié en la experiencia de usuario con tu producto e incluso analiza la competencia para extraer mejoras y fijar sus errores. Haz tests, refina y repite lo más rápido posible. Testea de nuevo con el usuario para volver a refinar.

Todo ello, si está bien planteado y estructurado, te llevará al producto digital de éxito.

Serán estos pequeños cambios los que podrán causar un gran impacto y cambio en tus ingresos, a través del diseño.

 

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