Hablamos sobre los factores a tener en cuenta del proceso del cliente Agile.

El cliente AGILE, un miembro más del equipo

El cliente AGILE, un miembro más del equipo

Hablamos sobre los factores a tener en cuenta del proceso del cliente Agile.
Hablamos sobre los factores a tener en cuenta del proceso del cliente Agile.

Últimamente, desde hace más de un año, el número de clientes que nos solicitan nuestros servicios como empresa tecnológica para analizar, diseñar, desarrollar o actualizar sus aplicaciones IT, ha crecido sin parar.

Para una empresa tecnológica como JustDigital, basada en los principios de Lean Startup, del que ya os he hablado en alguna ocasión; y el desarrollo AGILE, metodología sobre la que he centrado algunos de mis posts en este mismo Blog; aumentar el número de proyectos para terceros asegurando siempre los criterios de calidad; sin descuidar en ningún momento nuestros propios proyectos, puede plantear una duda, ¿cómo  vamos a trabajar con nuestros clientes?

Los clientes que contratan cualquier servicio en una empresa de base tecnológica como la nuestra, cada vez menos, quieren que se les traten como meros espectadores durante el desarrollo del proyecto; y a veces ni eso. Los clientes no quieren empresas en las que su implicación consista en un par de reuniones iniciales y una presentación al final del proyecto como hito del cierre del proyecto.

Los clientes, nuestros clientes, quieren formar parte del proyecto durante su desarrollo, quieren estar integrados en el equipo, quieren poder aportar ideas y mejoras durante el desarrollo, en definitiva y aunque no lo sepan, quieren ser clientes AGILE.

Como ya he comentado alguna vez, los clientes van descubriendo qué quieren durante el desarrollo del proyecto, con lo que necesitamos como empresa una excelente tolerancia al cambio y una inmejorable gestión ágil de estos cambios así como una metodología que permita incluir al cliente en el equipo.

 

Este tipo de implicación del cliente en el equipo asignado a su proyecto requiere por su parte:

  • Estar siempre dispuesto a comprometerse de manera continuada durante el desarrollo del proyecto.
  • Tener una idea básica de lo que quiere, pero desea, también, tener la posibilidad de ir adaptando el alcance del proyecto según vaya avanzando.
  • No partir de un alcance del proyecto cerrado y estar dispuesto a ir desarrollando el proyecto hasta que se vea que el valor aportado por la siguiente iteración ya no va a compensar el coste de la misma.
  • No va a exigir llevar a cabo un determinado desarrollo con un presupuesto específico sino que confía en el equipo de proyecto y desarrollará el producto hasta quedarse sin presupuesto (o hasta que se dé la condición del punto anterior).
  • Quiere “ir tocando el producto” lo antes posible, sin esperar al final del proyecto. Incluso se plantea poner en producción un MVP, – producto mínimo viable-; de manera controlada para tener feedback del mercado y decidir en consecuencia sobre la evolución del producto.