09

Mar

Publicado por: JUST DIGITAL | cambio cultural | digitalización | estrategia de negocio | innovación | liderazgo empresarial | nuevas tecnologías | transformación digital

5 errores comunes en la transformación digital de una empresa

La transformación digital es un desafío que en ocasiones es subestimado por las empresas que lo implementan. Lo que suele suceder muchas veces es que se ignora que, más allá de la tecnología, se requiere de un triple enfoque que logre alinear la estrategia, el modelo de negocio y la cultura organizacional de las compañías que buscan integrar la evolución constante dentro de sus negocios.

Para este año se estima que las empresas que logren implementar de manera eficiente el uso de tecnologías digitales podrían agregar un total combinado de $ 1.36 billones a su PIB en 2020 .

Y aunque el panorama parece alentador, el mismo informe revela que el 84% de las empresas fracasan en sus iniciativas de transformación digital. Las razones pueden ser muy variadas y los riesgos al asumir la transformación son muchos, pero los errores comunes que se suelen repetir como patrones dentro de las grandes y medianas compañías de cualquier industria, son los que te explicamos en este artículo.

Para incrementar las oportunidades de éxito es importante revisar y analizar con detenimiento cuáles son los errores comunes en la transformación digital de los negocios.

Planteamiento estratégico errado

Está claro que fracasar en la transformación digital de tu empresa no es una opción pero existe una clara amenaza para cualquier organización que no tiene las pautas claras desde el inicio.

El 80% de los casos de fracaso del proceso son consecuencia de la falta de conocimiento y compromiso desde el planteamiento estratégico. Si cogemos como ejemplo el caso fallido de transformación digital de una empresa concreta, cuando tiras hacia atrás y empiezas a examinar, se logra evidenciar que la mayoría de las veces parten de un mal enfoque y por tal, no alcanzan las expectativas esperadas.

Un ejemplo real es el caso de ToysRus, empresa que en su momento llegó a ser líder retailer de juegos para niños anunció su quiebre en el 2017 por un fallo en su estrategia de negocios. Las razones fueron varias, pero en definitiva, ToysRus no logró adaptarse a una tendencia de consumo ni encajar en las nuevas necesidades de sus clientes, que para aquel entonces era la generación To Z2. Para esta generación el uso de juguetes tradicionales dejaba de ser atractivo y el interés se enfocaba en los productos tecnológicos, tablets, juegos digitales en los teléfonos inteligentes. Esta falta de respuesta de la empresa representó una caída drástica que no solo afectó en ventas, también en su posicionamiento.

Un síntoma frecuente de la mala definición de la estrategia es generar dentro de las empresas modificaciones innecesarias, no solo en el funcionamiento interno, también en las inversiones mal gestionadas, que al final, no producen retorno alguno. Un planteamiento estratégico errado se traduce en el desperdicio de recursos, la ejecución deficiente de las acciones y por consecuente, la frustración de sus directivos.

Pero, ¿qué pudo haber pasado?, ¿se ha errado en la definición de los objetivos?, ¿no se ha comprendido el nuevo funcionamiento de la organización? Las causas del fracaso en esta área pueden ser varias:

  • La duda o indecisión por falta de compresión de la estrategia o desacuerdo forma un embudo que retrasa la ejecución de las acciones claves
  • La falta de compromiso del equipo interno por minimizar las nuevas actividades a realizar
  • La carencia de procesos organizativos internos que faciliten la gestión, revisión y análisis de sistemas y tareas orientadas a la ejecución
  • La insuficiente relación entre los objetivos y el presupuesto disponible que no permite la correcta fluidez que se espera con la realización de las iniciativas o tareas asociadas a las acciones estratégicas

Rectificar y cubrir estas carencias es fundamental para poder entrar en el mercado tan competitivo y globalizado en el que vivimos hoy en día. Potenciar la estrategia es el punto de partida de cualquier organización que requiere optimizar su inversión de tiempo y recursos.

Si desde el inicio, la estrategia carece de solidez, transparencia, no está alineado el liderazgo con el equipo, difícilmente se cumplirán los objetivos planteados y la estructura entera estaría en juego.

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Idealizar solo el ámbito tecnológico 

La transformación digital no es un proceso aislado, sino un estado continuo de adaptación y cambio. Modificar los mecanismos, funcionamiento, incluso el core business de una compañía, únicamente desde la perspectiva tecnológica, sería irresponsable de parte de la dirección.  

Uno de los errores más comunes que cometen los CIOs es que pasan por tomar cualquier decisión tecnológica sin evaluar con detenimiento la relación entre acciones, modelo de negocio y objetivos a largo plazo.  

Contemplar la digitalización como si fuese un proyecto más del departamento de IT es un error catastrófico. No se trata de una iniciativa a corto plazo, la decisión de cambio requiere una visión a largo, además del compromiso necesario de toda la cultura empresarial y su impecable ejecución. 

Llega a ser más importante lograr un compromiso profundo con la cultura empresarial y el equipo internoque la propia renovación tecnológica dentro de la empresa. Para lograr esto de forma efectiva, la actitud de la directiva estratégica es la guía clave.  

La implementación tecnológica responde al “cómo” y no al “por qué” de una decisión que debe ser meramente estratégica y que está relacionada con los objetivos y el retorno de inversión. La aplicación de la tecnología es el medio que impulsa la evolución del negocio y la organización tras un fin concreto 

Ausencia de la cultura de la empresa

El verdadero reto de una transformación digital exitosa es lograr explotar el potencial total del talento digital interno. La transformación digital parte como iniciativa de la dirección y se ramifica verticalmente al resto de la organización, por eso, el peso del líder empresarial que sea capaz de transmitir la visión digital global de la empresa es imprescindible para fomentar los nuevos valores de la organización y formar a los empleados.

Cuando hablamos de organizaciones nos referimos a sistemas complejos que crecen con el tiempo y se enfrentan a retos que se van acentuando mientras la cantidad de personas va incrementando. Aunque parezca descabellado, en la actualidad muchas de esas organizaciones continúan rigiéndose por el mismo mecanismo y funcionamiento desde sus inicios, privando la innovación y de alguna forma, las propuestas e iniciativas de sus propios empleados que se esfuerzan por refrescar los departamentos con nuevas acciones e ideas.

Aunque el proceso es totalmente incremental, llega a ir bastante rápido y si el ecosistema que se vive en la empresa no va a la misma velocidad, se produce un choque cultural interno que invalida los procesos, frustra a las personas y por tanto, causa el retroceso de la transformación.

Las grandes compañías con características tradicionales gozan de tener a personas capacitadas, empapadas de información y sería un gran desacierto dejarlas ir o aplicar la sustitución como posible solución. Sería un costoso error olvidar fomentar el potencial de las personas.

Para que este tipo de cambios no afecten las dinámicas de trabajo recurrentes, la comunicación debe ser incluso más efectiva y consistente que antes. Hacer uso de nuevos canales digitales para fomentar el diálogo interno (formal e informal) son parte de las herramientas fundamentales. La comunicación sigue siendo el mayor problema que se repite frecuentemente. Algunos de sus síntomas se evidencian en el propio equipo cuando:

  • La información no se transmite desde la parte operativa de la empresa, ni de forma correcta
  • La toma de decisiones suele ser un dolor de cabeza porque en algunos casos la información llega a ser errónea o estar incompleta
  • El tiempo se diluye en reuniones muy largas y poco efectivas en las que se carece de preparación e información

El cambio de mentalidad implica la evolución de los conocimientos de las personas y su educación digital recurrente es necesaria para obtener una visión de progreso continuo, necesaria para el desarrollo trascendental del negocio. Las personas son las responsables de entender al cliente y optimizar la experiencia de usuario, sacando el máximo provecho de los medios tecnológicos disponibles para apostar por la evolución empresarial.

Implementar determinadas acciones que faciliten al entendimiento de las actividades, habiliten nuevas capacidades al equipo e impulsen su talento, son algunos buenos ejercicios que sirven de motivación.

La observación del entorno permite detectar puntos débiles, obstáculos funcionales que bloquean la productividad de los equipos. Para fomentar la cultura de la empresa es importante identificar las barreras de la eficiencia y así, crear entornos más dinámicos, con herramientas que fortalezcan los equipos y su rendimiento con procesos ágiles.

Mala estructura en la organización y prioridades 

 Todavía, muchos CEOs y directivos sienten ansiedad ante la idea de afrontar la transformación digital del negocio. Esto les lleva a tomar decisiones impulsivas con la adopción de nuevas herramientas y tecnologíasabsorbiendo su presupuesto rápidamente. 

Este tipo de acciones genera una desestabilidad en la administración de los recursosdistracción e interrumpe la coordinación de las tareas primordiales. 

Las decisiones son el eje del negocio. Cada una de ellas, debe ser tomada desde las iniciativas acordadas por cada departamento que requiere un líder por proyectoEs de esta forma que se logra coordinar la sincronización de implementaciones entre los responsables de cada área. Esto mejorlas probabilidades de efectividad 

Cuando hablamos de una gran empresa que desarrolla múltiples productos digitales en simultáneo, mantener la coherencia entre cada nexo puede ser todo un reto que termina desencadenado problemas, si las actividades no están bien alineadas.   

Por su flexibilidad, la metodología Agile llega a ser muy útil en entornos de cambio constante, facilitando la adaptación, organización y estructura en los marcos de trabajo, ya que abre el paso a la revisión constante de las tareas dentro de cada proyecto de forma independiente en plazos cortos de tiempo. Lo que se intenta es minimizar al máximo los posibles problemas que estas organizaciones tienen de forma regular.

Temer a la innovación disruptiva y del modelo de negocio 

Pocas compañías se atreven a innovar de manera frecuente. Esto no solo impide su crecimiento, también limita su evolución dentro del sector que requiere nuevos productos y servicios para las personas. Temer a innovar desde el modelo de negocio puede causar incertidumbre para quienes lideran el proyecto; sin embargo, pensar nuevas formas de impactar en el mercado es vital para el impulso de la empresa. De lo contrario, será la competencia quien coja la delantera. 

La experiencia nos ha demostrado que la innovación bien planificada y ejecutada hace que tengamos como resultado un trabajo definitivo de gran impacto, capaz de fortalecer la presencia del negocio en el mercado, así como abrir nuevos caminos de rentabilización.  

Empresas como Apple o Facebook son ejemplos claves de innovación constante. Su base está en el estudio de tendencias de mercado y la detección de necesidades del público específico. La solución final que se le ofrece a los usuarios pasa por la construcción de productos independientes y el trabajo en equipo que facilita la formulación de nuevas ideas.  

Impulsar cambios disruptivos que impacten en el ecosistema significa apalancarse en las competencias digitales para desarrollar nuevos productos y servicios con un modelo de negocio que sea capaz de converger el negocio físico y digital. Metodologías como Design Thinking, combinadas con Lean Startup, ayudan a enfrentar este tipo de desafíos que deben nacer desde el análisis conceptual. En este artículo hablamos sobre el proceso que implementamos en la agencia que llamamos Focused Sprints, para fomentar la innovación dentro de los negocios. 

Es un error optar por la innovación como acto de supervivenciaporque en ese caso, ya la empresa estaría en una situación de desventaja y quizá, requiera otro tipo de estrategia orientada a su posición 

Este tipo de iniciativas deben permitir el testing a bajo coste de nuevas hipótesis con el objetivo de definir aquellas actividades que pueden mejorar y merecen realmente la inversión 

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Subestimar la transformación digital y asumir suposiciones que desencadene en decisiones determinantes es el error más grande cuando se busca un cambio determinante. Se suele ver en los sectores que las mismas compañías se engañan con una simple formación interna, modificaciones en la estructura y ya con solo hacer variaciones en el mensaje de la web corporativa se piensan que el cambio “necesario” está completado.  

La transformación digital es un proceso incremental. Es a partir del análisis profundo que se puede detectar desde qué perspectivas se pueden transformar digitalmente a la empresa. Esto nos ayuda a definir el área de implementación, bien sea interno para el incremento de la productividad de los equipos, poniendo el foco en la eficacia del funcionamiento, o a nivel externo con la mejora de la eficiencia en la prestación de productos y servicios a los clientes mediante una estrategia de innovación. 

Para percibir un verdadero resultado, la transformación debe ser profunda y sincera. Se trata de un proceso continuo que busca reforzar la visión del negocio a través de los valores de los líderes empresariales, el cambio del mindset y cultural de los trabajadores, que deben ir orientados hacia una misma misión estratégica 


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